El fracaso más terrible del hombre es su incapacidad para encontrar fórmulas de convivencia justas y estables. Mujeres y hombres de todas las épocas confiaron en que, a medida que nos alejábamos de la barbarie, alcanzaríamos mayores cotas de humanidad; no obstante, a pesar de los avances en el conocimiento de todas las disciplinas del saber, no somos capaces de superar los peores y ancestrales instintos.

Así pues, la actitud de aquellas personas que han sacrificado su vida por los débiles debería recibir el amor y el reconocimiento de quienes compartimos sus ideales. Este es el motivo por el que pretendo rescatar del olvido y mostrar mi agradecimiento a algunos de los muchos seres humanos, generosos hasta el infinito y víctimas de los poderosos de todos los tiempos.

El objetivo de esta galería de retratos no se limita a mostrar mi personal visión estética de los sentimientos más profundos de los personajes. Tampoco he querido fijarme solo en la mera geografía de sus rostros. Desearía que esta obra pudiera constituir el marco desde el cual pensadores, poetas y literatos alzaran sus voces para llamar la atención de tantas conciencias dormidas y renovar un mensaje que la cultura de estos tiempos, con todos sus ilimitados medios, pretende enterrar definitivamente.
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